De espaldas para no verte y aún así con mi vista adherida a mi suelo, de rodillas casi suplicante para que no olvides el rostro que te estoy negando, de lágrima en lágrima para que remojes en ellas tus palabras antes de lanzarlas a mi pecho descubierto, con los puños contra el cemento para derribarme antes de que tú me empujes...Con el alma envuelta entre espejos para ver si quizás con ellos descubres la tuya...Con el corazón pendiendo de mi cuello recordando que para romperse sólo necesita caer.
Y sin tus palabras en mis silencios espero, oculta entre lo falso de lo que ha sido cierto y en las verdades detrás de las omisiones...En esta cúspide enfermiza de una agonía que se balancea mofándose de mi inquietud y de estas ganas inevitables de escuchar palabras, porque con tus silencios se queman mis oídos y me resultan llagas en las palmas de sostener pirámides hirvientes de indiferencia e irónicos sarcasmos.
Quiero odiar mi corazón, lanzarlo a tus pies para no necesitarlo más, para no condenarlo a una persecución hueca de razones así como tú, vacía de motivos...Dime más que lo necesario para callarme la boca o al menos dime lo suficiente para callar este absurdo sentimiento, y lanzarlo por ese vacío que me abandone de quererte y que te abandone de lograrme.
Permíteme respirar un poco de esa gloria que te llena y sacia tu ego, alójame un momento en compañía del orgullo que te hace ser más que yo ahora que me tiendo en la idea de sólo quererte. Déjame abrazar esa estúpida manía de arrollarme con silencios y matarme entre palabras.
Pero al final, te suplico, mátame...Hazme ajena de ti y de tu cuerpo, de esas memorias recordadas y de esas tantas inventadas. Libérame de la idea falsa de vivir bajo el nombre "Posibilidad", desátame de la esperanza, desconéctame de mi corazón para no sentirte...
Pido una muerte completa...porque duele morir por pedazos.
Muerte
Quiero
Quiero redimirme con el tiempo para hacerlo tan escaso como tu presencia, para quitarle los segundos de agonía que abastecen mis ganas de abandonarme. Quiero esconderme bajo las sábanas hirvientes de los recuerdos y revolver entre ellas los lazos que me atan a ti y a esta incertidumbre, a este silencio que me marca los oídos con notas ensordecedoras, tanto que ya tu voz silenciosa se me escapa, tanto que ya ni tu nombre escucho. Quiero cambiar mis ojos para no dibujarme tu rostro en las mañanas como si tuvieras el apellido de las auroras, como si amanecer fuera tu significado, como si Sol fuera tu luz. Quiero no sentirme perdida entre los brazos ajenos de esta soledad que me abraza en frío y me congela en llanto.
Quiero por un día olvidarme de ti, como se olvidan las tristezas para inaugurar las alegrías, quiero prenderle fuego a este corazón para que como vapor te pierdas en el viento que arrasa con las memorias inéditas. Quiero trascender en tu figura para hallarla tan simple como la del árbol caído y roído en el tiempo. Quiero hacerme un collar con las ganas de verte y regalarlo a la luna para que te vea ella que te abriga sin tu sentirlo.
Quiero por un día olvidarme de mí, para olvidarme de ti; regresar al otoño antiguo de mi alma y no pensarte a modo de primavera...No quiero responderle a la naturaleza con tu nombre, no quiero huir de mi corazón para no quererte...
Quiero olvidar el tiempo para olvidar la historia, y cegarme de blancos para no imaginarte en colores...Quiero desaparecer de mi existencia, quiero perderme en el vacío para perderte a ti en él, y entender que en él resido.
La cita de hoy
Te tengo atada a mis cordones y sumida en mi cabeza, casi como la involuntaria función de respirar, casi como la involuntaria función de quererte no queriendo. Cómo desato este corazón de tus manos, cómo digo adiós al amor que en mí creaste sin pedirme permiso alguno, cómo puedo hundir la daga del olvido en mi alma para que no me la destroce, para no desangrarme mientras te me sales de adentro…Cómo borro las palabras, los números y los detalles; las rosas que no te di, el abrazo en la madrugada, las sonrisas que me pintaste, las horas que me regalaste…Y el corazón, éste que engalanaste y preparaste para ti…Ojalá hubieras entendido mis palabras y más que ellas, mis silencios, aquellos que entre miradas te rescataban para en secreto armar hologramas de ti…aquellos que fueron el ancla de mi barco ante la arena de tu alma…Ojalá…entendieras que el estallido de mi universo fue tu risa,...y en tu risa mi universo se estableció entre burbujas y átomos, entre versos y cantos que se apoderan del trinar y el resonar del viento y sus partituras. Encarcelada entre las notas y acorralada por las pausas estoy, intacta, expectante y arrullada por el sonar de tus gestos y tu respiración. Y me digo que es una ilusión, me hablo mintiendo, me escurro entre pensamientos para no espantarme de tal hermosura,...Y resulta que tu risa es la cumbre de tu encanto y en tu encanto perezco mientras de rodillas se dobla mi corazón para así contemplarte...Y más allá de tu risa los atardeceres y más allá los días y las auroras...Y en la infinitud de los azules, los naranjas y los pálidos amaneceres está la calidez de tu rostro reflejando la tranquilidad y la plenitud de tu corazón...tan tibio, tan pacífico…tan tuyo…
Hoy platiqué con tu ausencia para intentar olvidar tu presencia…Quise despedirme de ti, pero yo…Yo te tengo atada a mis cordones…
Arcoíris
Si acaso tus labios me preguntaran por el color de la luna, sería sencillo responderte incluso sin acudir al éxtasis del arcoíris...Pero no me preguntes dónde recae su hermosura, porque quizás caería en la tentación de nombrarte a ti en lugar de a ella, de describir en prosa lo que te engalana ante la invisibilidad que atraviesa mis ojos, pues no te veo sino que te siento.
Si acaso la curiosidad te llevara a preguntar por el mar, es simple...Un azul de esos infinitos que parecen mezclarse con el cielo en la infinitud del horizonte; pero no me pidas que intente explicarte porqué su profundidad o porqué le regala versos a los poetas, porque podría inquietarme tanto que respondería hablando de tus ojos...De mi naufragio en ellos, aún cuando están lejos de compartir el azul infinito de las olas, de esas olas que me empujan hacia ti para luego arrancarme a jalones de tus brazos o de tu pensamiento.
Si quisieras preguntar por el amor...[suspiro]...Diré sin temor a equivocarme, que así como el corazón, no tiene color...No hay un rojo, no hay pasajes multicolores...Existe sólo la ausencia de tonalidades. Hay melancolía, hay silencios, hay palabras rotas y palabras fundidas en deseo, hay significados que corresponden a la nada...
Aquí no hay arcoíris...porque el arcoíris lo traes tú.
Así que ten cuidado con lo que tus labios me preguntan o con lo que tus palabras piden, porque quizás, sólo quizás me atreva a hablar en metáforas guardadas acerca de ti y del misterioso arcoíris que tras tus ojos pardos se esconde.
En mí
El arcoíris me dio siete razones para sonreír,...y en los tantos colores que en tus ojos percibo encuentro mil razones más para existir,...para extender mis brazos en el viento y dibujarle corazones a las nubes,...para fraguar vida con la luz de las estrellas,...para estremecer mi silente ambición de poseer en un día como cualquiera la imperfección de tu humanidad, que lejos de ser imperfecta he sabido amar a la perfección.
Y me escurro por tu pecho, como recogiendo el olor de la mañana, bebo agua de tu boca como si emanara de ella el elixir de la nueva vida, de la vida nueva,...me descubro entre tus brazos y a través de tus ojos, tiemblan mis latidos tanto como mi voz y me escondo las ganas debajo de las sábanas para no tentarme a la tentación. Ah!...y te encuentro tan perfecta, tan inamovible y maravillosa que mis ojos no te quieren ver sino tocarte, que mis manos no te tocan sino que te sienten,...que de tanto reír quiero llorar y de llorar quisiera sólo amar.
Bajo tus pies he encontrado el sendero perfecto para mis huellas, en tus huellas la pisada perfecta para no temer, en mi temor la excusa perfecta para querer amarte, y en este amor la falsa monotonía de amarte mucho más. Es un eco retumbando en el alma, ése que te habla, ése que te quiere, ése que te espera y que no grita sino que calla tanto que ensordece...Y allí, justo entre esas dos mudas ironías está tu nombre mezclándose con las locuras de mis noches y las corduras de mis días...Y suspiro entonces en nombre de tu nombre y por tu nombre suspiro,...para no olvidarme de mí y menos olvidarme de ti, conmigo,...en mí...Y te busco, y te encuentro, y te quiero...en mí...