Necesitándote

teeneceziitoo.header.02BCsnDq4M1U Quisiera dejar de necesitarte para acabar con esta rutina comprendida entre extrañarte y llamarte a gritos de silencio y de conmovedora derrota. Ya bastante se ha desvanecido mi verdadera vanidad para cederle importancia al sentimiento que aún no siendo innato, pareciera ser fundido en mi genética pues se revela con gran dominancia sobre cada una de mis células sin preguntar, cuestionar o combinar posibles apariciones con la competencia reducida que implica querer odiarte desde la simpleza de una nimiedad: El deseo.
Así que si mi ser completo requiere de tu presencia, pero como ser pensante la entorpezco, no son tan astutos esos intentos de alcanzar una estancia de pacífica contemplación de mi sola existencia para no verme a espaldas siempre de la tuya.

Te necesito, y aunque no me gusta pensar que me pierdo en esa profunda prioridad, lo hago, lo repito, caigo, recaigo y repito postre una y otra vez. Como sedienta de pasión o de sentimiento me estoy remitiendo constantemente al frío que nace de adentro y que quema mis sentidos para enmudecerlos o entumecerlos frente al hecho de que habiéndote perdido me he perdido sin remedio alguno.
Soy una veleta del destino, y por los aconteceres del azar se mueve mi vida desde el día en el que pasé de necesitarte por amarte y añorarte, a necesitarte por el vacío, la inmundicia, la falta de dicha y la desolación.

Si el color se fundía en el sol a través de tus ojos, si su finura y la suavidad de los tonos era inmarcesible, si la forma en la que brillaban las estrellas se confundía con el reflejo de la luz en tus pupilas…Si esto ocurría, entonces reconozco que me faltas, porque mi vida es un tizón monocromático, un simple escalón y por tanto sin degradación. Un arco negro sin ser iris…Una infinita ronda de pastizales oscuros y negros que me queman los talones y que no me permiten dejar huella en ningún terreno descubierto. Me describo a mí misma inscrita en una película que dejó de ser mía para ser vista por mí…

He perdido el guión, porque mi tema central nacía de lo que me dabas sin orgullo y sin medida…No tengo trama, no hay protagonista, no hay cinta…No hay vida.

Alguien en tu vida

gse_multipart7481 ¿Por qué encuentro en mi memoria mi peor enemigo? Una pregunta con la que apenas logro encontrar tregua unos cuantos minutos al día porque me canso de explorar en mí un argumento, o al menos uno bastante minúsculo y quizás minusválido, que implique dejar de recordarte.
Me rondan miles de palabras que dijiste, frases dichas que suponían un hecho en el futuro o, al menos, un poco de consideración en tu presente. Resulta que merezco ceremonias si miras a tu pasado, resulta que soy más de lo que creo ser, pero no debo tener expectativas favorables que me hagan ser reconocida dentro de lo que guardas como ser en tu memoria –Al menos en la que no involucra razones-

Los reproches y las cuantificadas repercusiones que se relacionan con el pasado pesan siempre que encontramos palabras. Y por alguna razón, una desconocida para mí, no superamos las diferencias. Entonces hablo no sólo de memoria como enemigo sino de ritual recordatorio como jefe de toda conversación.
Si en tu vida pasada el adjetivo “mejor” me ha calificado a mí, ¿Por qué no puedo ser recordada como tal?

Cuando pienso en que soy la única persona que no incluyes en tu vida, cuando me veo estudiando tu existencia de lejos, por lo que podría escuchar…Me siento asaltada. Unas palabras por otras, y como siempre más abundantes las que no dejan mucho que pensar…O dejan en abundancia preguntas que sin resolver permanecen creando intranquilidad constante e incoherente con la vida propia.
Es una noria de turno infinito, un eterno zig-zag de palabras y de sentimientos, un consenso nunca alcanzado por un par de idiotas que se amaron más de lo que podrían amar a alguien más. A veces me cuestiono a mí misma acerca de esa extraña posibilidad de ser contigo pero no poder estar para ti.

La hipótesis de que sin ser, no podemos estar.

Y me duele.

Me duele no ser parte de tu vida y no tenerte como parte de la mía, aún cuando hay momentos en los que siento que sólo contigo sería posible hablar…Porque hay instantes de vacío absoluto en los que sólo escucharte o verte me posibilitan el oxígeno y me descargan los pesos del pecho; esos que me retraen y me hacen inútil, pero que desaparecen en un saludo, en una frase. Me duele aún más que me odies, porque no cabría duda alguna de que hasta la más ínfima acción, pensamiento y omisión, son totalmente inservibles…Pues no pasa un solo minuto del día en el que, a pesar de que odio recordarte, te favorezco en deseos, admiración, y la más grande recompensa que puede ceder un corazón por completo entregado y aún enamorado: La gratificación y el más grande amor que aún en mí se reproduce.

Yo quisiera ser un “alguien” como son los demás, uno más allá de rencores y de extremas revoluciones. Quisiera tener una consideración hacia tu presencia una vez de cuando en mes. Quisiera ser y estar para ti…Quisiera ser alguien en tu vida.

¿Si fui tanto, si soy tanto…Porqué no puedo ser nada?
¿Por qué es la batalla actual y porqué no hay luchas si estamos en guerra?
Y, ¿Si no estamos en guerra, porqué entonces el silencio degollador y torturante?
Si esto no es una guerra, déjame bajar las manos, y si lo es, déjame al menos luchar.

Cansada de fingir, cansada de pelear, cansada de callar, cansada de gritar, cansada de extrañar, cansada de preguntar, cansada de estar cansada. Cansada de decir “estoy bien”, si mi bandera victoriosa más hermosa ondea al son de tu presencia mas no de tu ausencia…

Extraño ser alguien…Quizás porque merezco serlo. Y aún no mereciéndolo…
¿Acaso las oportunidades más numerosas no se lanzan a los menos afortunados?

Supongo

lawfully-dana-lara Supongo que no te he olvidado, si de suposición en suposición, aún me encuentro suponiendo futuros inconcebibles a tu lado…Como si de una absurda suposición nacieran las realidades menos definidas pero más codiciadas.
Supongo que estás mezclada con mi sangre, porque si de mi sangre dependo, es de mi sangre de la que vivo…Y ya que sin ti no he logrado sobrevivir, supongo que mi sangre te acompaña, te gira y te pertenece.
Supongo que he de amarte por cuánto tiempo fluya el universo y en él aquella extraña energía cósmica que sostiene a las estrellas para mirarlas en mis noches de soledad y pensarte como dueña de mis más favoritos sueños e ilusiones; la chispa inmensa de mi dicha más profunda, la razón por la que mis ojos extienden su presencia hacia la luz…El vivo y más gentil argumento de estas manos y de este pensamiento arrancado desde el fondo de mi corazón desnudo y en vilo por tu existencia que, más que presencia, brinda resurrección y delicadeza.

Supongo que estás entrelazada al hecho y al deseo. Al pasado y a aquella luz efervescente que en el horizonte se levanta semejando un intento de futuro. Supongo que aún negándome a mí misma esta posibilidad, estás dibujada en los trazos suaves de esas nubes que diviso a lo lejos…Y te abres paso como un Sol, dándole vida a lo que quiero, quisiera, y he querido desde que, supongo, me topé con tu sonrisa.
Supongo que aún te amo. Y si supongo esa, mi mayor meditación, supongo que caería de rodillas suplicando el regreso de ese tan ferviente amor que le regalabas a esta alma desnuda que tiritando ante tu puerta mantiene las roídas esperanzas de despertar ante la hermosa y tan utópica emoción de estremecerse por tu respiración tranquila, suave y a la vez inquietante…Profunda como ése cariño de poder único, convocado por nuestras manos unidas en la razón de ser de nuestro momento y de nuestro tiempo.
Supongo que todo mi pasado, que este presente sudoroso y acongojado, y que mi futuro han reservado sus alas y sus piedras para aparecer relucientes ante tus ojos…Ojos que supongo que extraño porque son mi verdad, y porque a través de ellos podría encontrarme al tiempo de perderme en ese inmerso mar de posibilidades dadas por tu ilusión de estar conmigo…

Supongo que extraño que me extrañes, supongo que añoro la idea de estar para ti y solo por ti por el resto de mis días, auroras y penumbras…Supongo que las ideas de ti se incluyen en recetas de postres de infinita satisfacción. Supongo que aún me pierdo en la melancolía de tu abrazo protector que prometía dicha y ante todo, líos. Me envuelve una sonrisa sincera cuando te pienso en tus enojos, en los míos, en los compartidos, aquellos de los que nacían dedicatorias, reconciliaciones, gritos, declaraciones injustas de sentimientos inexistentes y quizás cobardes…Supongo que pelearía contigo por siempre si por siempre estuvieras conmigo, porque a eso nos dedicábamos, a ser y a hacer lo incorrecto, mientras que el peso mayor de nuestras razones y de nuestro corazón, coincidía con ese sentimiento mil veces descrito como puro e inocente. Un amor imposible de comparar o de renovar, imposible de reproducir en manos ajenas, imposible de evidenciar en corazones impropios…Un amor que aún siendo tomado a la ligera era más representativo que cualquier otro tomado en serio; entonces supongo que en siendo en serio tomado, significaría una revolución completa para estos dedos y para estas sensaciones que me aguardan y me hacen ser por ti.

Supongo que podría amarte eternamente en un matrimonio con tus besos y tus desprecios, supongo que de tu indiferencia nacen las mejores expectativas de lo que eres…Supongo que podrías ser mucho más de lo que imagino y jamás llegué a imaginar. Supongo que podrías ser todo excepto lo que necesito, pero no necesito necesitar un prospecto si amo y necesito una realidad. Y no supongo, sino que me llena de certeza llenarte a ti de un amor que multiplicado por mil veces más, sería un derroche, pues no necesito multiplicar algo que por sí mismo es apoderado de todo cuanto soy, anhelo y sé.
Supongo que son infinitas las palabras de amor que podría darte si yaciera sentada infinitamente en este universo congelado de sentimientos finos y detallados para ti…Pero me basta con sentir este enojo monumental por hallarme fuera de razón y lejos de motivos justos para pertenecerle a un deseo tan incondicional y a diario renovado, uno que se cuela entre las lijas del tiempo, para permanecer intacto. Es rabia, es quizás un encaprichado egoísmo, es impotencia…Como la que se enfrenta a tus logros derrotados que no han sido luchados…Como la que se estaciona sin dejarte ver caminos.

Supongo, entonces, que te amo, te extraño, y aunque no debiera, te necesito…Tanto como el mundo al universo o el universo al mundo si habláramos de lo grande que es para él este amor que fuera de ser alocado es tan cuerdo como el suicidio de la palabra justo antes de iniciar la canción…Porque no se canta con letras sino con el más profundo llanto del corazón.
Así es como te ama este ser…En un silencio que a veces se calla por el deseo de gritar, de gritarte a ti, de llenarte de motivos para sentir rabia, para llenarte de rencor, mientras que es para mí, un rescate afortunado a palabras a punto de naufragar. Te hablo porque te amo…Y siempre que escribo es porque llevo mil minutos pensándote y mil noches más extrañándote.

Supongo que eres mi amor, y como tú, nadie lo será jamás…
Supongo que estuviste y estarás, pues aún no estando en presencia, en mi pupila dibujada estás.

De locos

0603 Me dijeron depresión y lo acepté porque dentro de lo mucho que podría llegar a sufrir, definirlo en una sola palabra es más fácil para explicar.
Me dijeron con los días que de moderada sería ahora severa, aún lo asimilo, aunque no me comprometo por completo a dejarme llevar por definiciones que aunque me estacionan en una realidad, me hacen envolverme en ese “dromo” absurdo de hallarme entre perdida e inexistente.
Pero anoche, así como cada vez que se recogen las luces para dormir, así como siempre que estaciono mi realidad en la cama, así como cada miserable noche, me volví a escurrir dentro de la locura.
Es un maldito pensamiento constante de la última vez que la vi, de la última vez que le hablé, de la última vez que la toqué, de la última vez que la sentí. Un recordatorio casi como un cementerio de zombies que buscan acercarse sin tocarme, pero aún así se alimentan de mí y no me dejan tranquila. Me retuerzo en la cama, cambio de posición, cierro y abro los ojos, me levanto y camino, me estaciono y sigo; pero no importa el lugar en el que esté, ella estuvo ahí, y ahí hay un recuerdo. Me quedo de pie intacta, inmóvil, insoluta tratando de localizar espacios en los que no está, pero en todos ha estado y sino es así, es bastante fácil imaginar. Me apoyo en las paredes en las que estuvo recostada y empuño mis manos intentando aferrarme a algo más que un recuerdo, pero termino golpeando el cemento con rabia, con tristeza, con desdicha profunda. Caigo de rodillas y sólo puedo llorar, sostener mis lágrimas con las manos que podrían sostenerla a ella…Y lloro en silencio.

Me tiro en la cama intentando dormir, pero termino golpeando mi cabeza contra la almohada, tapando mis oídos como si por ello lograra dejar de escucharle, mordiendo mis ganas como si por ello lograra dejar de desearle, cerrando mis ojos como si por ello lograra dejar de verle, dejando de respirar como si por ello lograra dejar de olerle, o mejor, dejar de vivir.
Si le ponen nombres a todo, si en realidad estoy deprimida severamente, porqué no me dicen mejor que estoy loca, y que soy una excelente opción para dejar de recordar…Cualquier intento sería el ideal…Porque dentro de este sinfín de numeritos de estupidez hay uno bastante cuerdo que quiere borrarla para siempre. Es sólo que no quiero del todo olvidarla…Y entre quererlo y no quererlo está mi cordura, o quizás lo poco o nada que queda de ella.

Cada noche me descubro en mí misma adormecida, enloqueciéndome y carcomiendo mis sentidos entre esos “deja vu” del pasado. Haciéndome débil, triste, haciéndome añicos. Entre lágrimas vivo de día y entre rabias de noche.
Rabia de no tenerla…Y rabia, rabia por no tenerme a mí misma.

No me falta el deseo de marcharme
Pero, tan cobarde soy!!

Te amo tanto, que a veces te mataría…
Pero antes me mataría yo…

Tengo frío

654654 El cielo llora cuando tiene frío; porqué no lo haría entonces yo, si mi corazón se congela en las noches que meditando meditando me encuentro con la soledad cara a cara, frente a frente y rodeando mis costillas.
Hay una diferencia radical entre su abrazo y el tuyo, y es que con el tuyo era factible respirar algo más que aire y no menos que ternura. Mientras que ahora siento retorcerse entre mis espaldas y mi abdomen ése parásito impío de la suciedad que recojo de tus pasos huidizos.
No obstante, es posible recordar la finura de la seda que te recubre, la majestuosa habilidad de permanecer tibia aún en los momentos de brisas y hielo, instantes en los que (no por menos) se congelaba el aire, el tiempo, y aquellos tímidos pero acogedores espacios en los que me encontraba contigo. Supongo que del frío es admirable ese entumecimiento hermoso al tiempo, más aún, con la sonrisa de tus labios iluminando mi ceguera y alimentando mi saciedad. Supongo, entonces, que amo el frío porque de ti amo el calor y el gentil aliento tibio que de tus pulmones emanaba para hacerme recuperar el vilo y no menos que el frío que se levantaba con los días y se enmudecía en las noches…

De noche, cuando las luces no dejan más que los remanentes de luna, me deslizo entre paredes y baldosas buscando un poco más de esos fulgores escurridizos para dejar de verlos a través de persianas sucias y abrirles el telón oscuro del cielo al que pertenecen. Me acuesto en la oscuridad y en el escalofriante rojo escarlata de los pasillos para darle rienda suelta a ese desboque imaginario que despierta por ti después de la media noche. Y es ahí donde comienzas tú con tu acto, entre escena y escena a ojos cerrados, proviniendo de mi pasado para darle un poco de facilidad a mis noches.
A veces lloro, me falta orgullo para decir que no…Lloro por la necesidad –Ahora inherente- de encontrarte entre nubes y estrellas, o al menos, dejando de idealizarte, justo aquí, a mi lado.
Ahora las tempestades son superiores y me aqueja un dolor en el pecho que al extenderse me deja fría por completo. No por salud, no por bienestar o por ser negligente a un espasmo de enfermedad, me duele el pecho porque de él está ausente la razón; no razón de lógica o entendimiento, sino razón de dejar de sentir entumecimiento.
Antes sabía que mi nombre salía de tu boca y que tu corazón lanzaba suspiros hacia el mío y era por eso posible considerarme afortunadamente tibia y confortablemente amada y perseguida por un amor de hierro y amabilidad. Ahora es más el infortunio y el desespero de mi alma por encontrarte en noches que no revelan más que tinieblas y una helada sombra que recubre más de lo que por mí misma podría ser.

Tengo frío, me tiemblan las manos los pies y el corazón; me tiembla la lengua y la voz.
Tengo frío porque apenas si puedo recordar la textura delicada de tu piel recibiendo una caricia sutil de mis dedos, mis labios o mi piel.
Apenas si recuerdo tu nombre o incluso el mío, estoy perdida entre continentes intentando buscar un poco de ti dentro de lo mucho que sé…Y me basta sólo imaginarte para romperme por dentro en pedazos y lanzar un grito infernal al cielo porque no me castiga como quisiera realmente.
Qué tanto sería morir, si para mí la vida se resume en fríos deshielos día tras día, un continuo sinsentido de existencias vanas que llegan y se van sin dejar más que “nada”, sabiendo que tú lo diste todo…Y yo por darlo todo, a vacío reduje mi ser…

Tengo frío porque no existo, quizás porque estoy muerta o desvaneciéndome en ella (la muerte), mientras que desvaneciéndose en mí están el humo y el licor, pero no este amor mi niña; no este amor, que es un amor derivado de lo alto y lo profundo, de lo llano y lo meditabundo…Un amor de amores, señor en contra de restricciones…

Tengo frío aquí adentro donde, por contradicción, algo mucho más grande se quema…
Tengo frío, tengo amor, bastante tengo de éste…Pero si acaso podría tenerte a ti…

Regreso a mi habitación a cederle un pensamiento a tu gentil descansar…
Regreso a mi habitación a querer, por fin, tu cuerpo abrazar…