Quise que fueras tú…

 0face3 Me sobraban las ganas de tenerte a ti en mi cama, me sobraba el deseo de aparecerte en su lugar y de despertar en la amable ilusión de tu cuerpo desnudo…Pero la encontraba a ella aún después de los parpadeos, aún después de mis esfuerzos por hallarte a ti.
Los besos eran fríos, tanto que al sentirlos se entumecían los labios y se abrían los ojos, sólo para asegurar que ese lugar no era el correcto y que la compañía no era más que un simple desvarío, una incoordinación de mis sentidos, un allanamiento a mi corazón. Sentía que debía retroceder, sentía que debía paralizar el estado de embriaguez para regresar a mi conciencia…Pero necesitaba caer, necesitaba golpearme, necesitaba sentir de nuevo, necesitaba tener algo que no logré por más que lo busqué, porque creo que no sabía lo que era…Quería sentir, sólo eso, sentir…

Habían unos labios ajenos a tu boca, unas manos ajenas de las tuyas, y el latido de un corazón por completo desconocido…Me manché de una pasión tan marchita como la que apenas recuerdo que me llena de ti. Alguien me alcanzó, alguien rozaba mi ser y me pensaba aún cuando yo sólo te pensaba a ti desesperada por tener algo de tus memorias en ese abrazo extraño; tan extraño como lo fui para mí misma, que me aferraba a su piel como arañando la tuya.
Te amé en mi cabeza, y descendiste sobre mi superficie como rociando agua tibia en ella, cerré mis ojos hasta que te encontré en esa oscuridad que me cubría…Sin embargo, no te sentí, y por no sentirte fue que mi sexo no se estremeció; por no sentirte fue que me ahogué en lágrimas hasta romper en un llanto meritorio de tu ausencia, ausencia que desprecio y que ahora niego, pues anhelo decir que aquellos besos eran tuyos y sus caricias de tus manos.

Hice el amor contigo, eso me dice el corazón; pero más allá de eso, tirito de rabia al haberme entregado a una distancia tan remota de tu realidad, porque no eras tú, aunque pensaba encontrarte allí…Porque esperaba hallarme a mí misma sumida en esa timidez que nacía de verme entre tus ojos, cubierta sólo por tu mirada. Esperaba sentir tu tibio aliento sobre mi cuello y entre mis piernas, esperaba inundarme de tu sudor y en ese orgásmico bienestar proveniente de la magia de tus manos y de tu boca…Pero no estabas allí.

Me engañé, y resbalé en un error que ahora trato de negar…
Sucedió, lo admito, pero para mí el hecho se transforma en un intento, uno de llenarme, de sentirme plena, de descubrirme de nuevo en alguien…Pensé que te irías de mí pero te quedaste, demostrando que no sólo no puedo olvidarte, sino que no quiero y no puedo sentir si no estás tú, en mí, conmigo y para mí.

Trataba de engañarme…Pero, el ser no se engaña a sí mismo…Aún te amo…

Sólo a ti te vi
Sólo en ti pensé
Es parte de amarte
Es parte de no olvidarte

Quise que fueras tú…Pero tú, no estabas…

Queda…

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¿Cómo podría pedirle a la vida una casualidad como la tuya, si las casualidades contigo no existieron?
Si fuiste una sorpresa de un día de invierno convertido en la primavera más veloz de la hipócrita historia de esta tierra que entre los pies se nos pierde.
Si fuiste la maravilla de verano derritiendo y deshaciendo a su paso aquellas barreras de frío y de plomo que recubrían mi corazón…Armaduras que ansío poseer y que añoro en mis entrañas para cubrir esas heridas que malgastan el valor que aún queda, el impulso que aún permanece. Me has quedado tú, inundada entre la sangre y carcomiendo mis sentidos, como una sanguijuela absorbiéndote mi esencia y con ella mi vida. De ti un estúpido recuerdo es el que queda, y tan estúpido es, que carga conmigo de un lado al otro llenándose de absurdas esperanzas de recuperarte…Esperanzas que como parásitos se alimentan de mi voluntad y me dejan vacía ante ti, ante ti que no tienes nada que ver con el vacío que irónicamente me llena; ante ti que no eres nada más que un simple recuerdo en el pasado, o una simple expectativa en el futuro…Futuro incierto si lo preguntas, pasado feliz pero remoto si es que lo piensas cuestionar.

Te me fuiste en una tarde de agosto sin esperarlo, partiste con las hojas de otoño como esperando el florecer de tu vida en otras manos…Regresaste tu mirada para ver crecer aquel invierno que sin tu aliento congeló mi amor en un estado de pura incondicionalidad. Entonces resulta que estoy aquí, sentada, de pie, despierta o dormida...Soy un papel, una veleta, soy el viento...Soy lo que dejaste y por lo que no regresaste, soy una pérdida vana de miseria y de llanto; un río de melancolía tan profundo que ahoga…Una diligencia menos, y tú, mi asunto pendiente…

Quedan los nudos en la garganta al verte sonreír.
Queda la impotencia al verte caminar.
Quedan las ganar de correr tras de ti…Quizás de huir, quizás de esconderme…
Quedan las ganas de morir y de perderme…Porque de perderte a perderme…Esto, esto es lo que queda…

El contrato

fghgjhgf Que conste en mi sangre, y de mi sangre a mi corazón, que las bellezas que descubrió mi pasión en tus piernas y entre ellas son ajenas a mi pasado y hasta mi futuro esperarán para embarcar el olvido de tu boca, de tu piel, de tu carne y de tu ser.
Que conste en mis manos el temblor de tu caricia y el miedo profundo más que de tocarte, de no tenerte, porque por no tenerte es que no te toco y por no tocarte es que la inquietud no calma las egoístas llagas del amor enclaustrado entre nudillos cerrados.
Que conste en mis ojos que por verte a ti no he visto, o queriendo, no he podido ver ningún otro rostro sin que me recuerde el tuyo, empapado de sonrisas o embadurnado de ternura.
Que conste en mi lengua la palabra no pronunciada en tu presencia y los gritos silenciados por tu ausencia…Que se derritan entre saliva los infinitos azúcares que de tus labios emanaban hasta saciarme de la dulzura que por ser efímera es que permanece.
Que conste en mi frío aquel calor taciturno de tu siempre anhelada presencia, aquella imaginada y recreada entre sábanas y almohadas, aquella que de silueta en silueta se mezclaba con mis ganas para convertirse en mis mantas…Tus manos invisibles esparciendo olores entre celosías de cristales marrones, oscuros como tus ojos, pero tan claros y transparentes como el amor en ellos.
Que conste en mis mejillas que este dolor por ser efímero no se ha olvidado…Y por no olvidarse es que no es efímero…Es un amor de aquellos que duelen entre sangre y lágrimas, de aquellos que escriben con agujas sobre el corazón…Un corazón que no destila vino rojo sino amor escarlata, tanto como esta angustia, tanto como este dolor.
Que conste en mis palabras que no escondo más de lo que podría decir en verso o de verso en verso, en poema…Pues eres tú mi ilusión y por serlo eres mi metáfora, y por metáfora te entiendo hermosa y por hermosa casi que imposible…

Constará en mi contrato que te amaré de día y de noche, en lluvia y en sol…En vida y en muerte; y serán mis versos tal como has sido tú, implacable en mi vida, poesía prohibida…Aquella encantadora ironía a la que habría de entregarme. Un contrato de sangre y de sal. De sangre para morir por ti, de sal para no olvidar que lo he hecho…Y de éter, uno que consuma mis suspiros y los guarde eternamente en aquella bodega que guarda para ti lo mejor de mí…Y lo que para mí ha sido lo mejor.

Este contrato…
Un contrato a muerte que sólo supo regalar vida

Cierra los ojos…

387580766_small De todo aquello que podría mi alma pedirte, me conformaría con que simplemente me recordaras…Como si en tu vida mi presencia hubiese sido más que un suspiro y no menos que el más profundo de ellos. La poesía se resume en tus labios, en la poesía de tu existencia y en la metáfora limpia que guarda a tu corazón. Aquello que yo logro recordar de ti es mucho más de lo que en mi sano juicio podría abarcar, y no es lo que de rodillas imploro para tu conciencia.
Pido que me recuerdes tal cual fui contigo, como aquella luz que en tu vida habría iluminado incluso las distancias más remotas y oscuras; como el agua que bebían tus poros cuando de ellos te alimentabas y de mi boca respirabas…Pido que recuerdes el escalofrío que invadía tu presencia cuando la mía te tocaba…Pido que cierres tus ojos y me mires en ellos en el momento que más extrañes de este amor que aún permanece congelando e hirviendo…

No te pido que me ames, te pido que me recuerdes…No te pido estar entre tus ojos pero al menos busco que veas los míos en algún momento de tu vida…

Recuérdame un poquito…Vive ese recuerdo, y ten presente que por cada eternidad estarás en mi mente, en mi corazón, en mi alma y en este gran amor…Siempre.

Así que…Cierra tus ojos, y enfócate, víveme por un momento…No por considerarme, no por representación mía en ti, no por detalle o por una cosa más…Sino por lo que fui por y para ti, por lo que viste en mí, por lo que vi en ti…Por este mundo creado por tus cimientos dentro de mi corazón…Por todo y por nada, por lo mucho y por lo poco…Quizás por lo que pudo ser…Pero por favor…Mantén presente ése corazón que con nobleza y entrega te ama…Y ante todo…Siempre te recuerda…

En mis labios

 THELWORD

El roce inesperado de tu boca cálida con aquella otra que te esperaba ansiosamente para sentir una sensación más anónima que la timidez…
Las manos llenas del deseo puritano de quien se concebía en un mundo nuevo totalmente instaurado a través de tus pasos…
El silencio que gritaba e imploraba la atención de tus labios que finalmente llegaron a su destino…
La electricidad circundante en mi pecho y el temblor en mis piernas que nacían de esa fuerza sobrenatural inscrita bajo tu nombre…
La clandestinidad del momento que nos regaló la seguridad de no ser observadas porque el mundo se redujo a la nada…
La insistencia del amor buscando sentirse seguro en el resguardo de una distancia inexistente…
Allí, en un beso

Tú, hermosa y nerviosa ante un deseo desconocido para la inocencia que te necesitaba; tú en tu seguridad y en u vigilia constante de mi boca, como si en ella se hubiese extraviado tu corazón…Y quizás en ella residía su latir, quizás en ella encontraba un pálpito de vida, mientras que los demás se conformaban con llenarse de tu sangre…Sangre que, como la mía, hirvió de emoción y calló al enmudecerle el horno sublime de tu boca.
Un primer beso de muchos aunque no uno como los demás, porque con éste sellaría yo mi espacio y reventaría la armadura de la distancia que me alejaba de tu persona, de tu figura y geografía…De ése país que aventura tras aventura descubrí sin el temor absurdo de hallarme perdida en terrenos desconocidos e impíos. Pues tu alma se me regaló aquel día y la mía se estacionó en la entrada de ése portal maravilloso dirigido por tu carne y por la sensación de hallarle cerca de la mía.

Un beso…En mis labios, en los de nadie más, sólo en los míos; la penumbra de la tarde oscureciendo, la soledad de una habitación vigilada; y ésa extraña sensación de pertenecerle al miedo, uno no de ti, sino de tu ausencia…Aquella reacción de timidez y de espanto ante lo desconocido…Las miradas rebuscándose y las manos luchando por esconderse entre cojines y roces fortuitos…El sudor entre los dedos y en las ganas del corazón de arrancar de tu boca el éxtasis infinito que empieza con el beso y termina en la inmensidad de tu abrazo cálido envuelto en ésa orgásmica sensación de ser tuya desde mi corazón hasta mi sexo.

Aquella figura de desesperación y de confusión al hallarme sentada al lado tuyo sin saber lo que pasaba, sin tener conocimiento previo al acontecimiento…Llenándome de preguntas y encontrándote como mi respuesta, una pedida a gritos y encontrada en silencios…Tus ojos buscando los míos como armando nudos que acercasen de nuevo el temor a la dicha enmarcándonos en un momento mutuo, en uno de tantos, pero único como cada uno de ellos…
Un momento de ti, de mí, de las dos, un momento correspondido entre frases tímidas de romanticismo…Un momento de pedir de nuevo tus labios en mis labios…Pero sin sentirme perseguida mas que por la dicha del rayo que me atravesara de pies a cabeza dejando ahogada mi voluntad ante ése deseo que hasta ahora se torna infinito, tanto como mi amor por ti, tanto como mis ansias de tenerte…Tanto como hallarme de nuevo acorralado entre tus brazos con la única escapatoria de tus labios…De tus labios en mis labios…

Te amo