What is this?

Y comienzo en otro idioma porque quizás el mío no me solucione las preguntas que tengo, si es que tengo alguna. Y lo pregunto porque es el modo más simple de decirme a mí misma que por primera vez, dentro de mi lenguaje, dentro de mis circunstancias, dentro de mis situaciones, no entiendo.
No todo tiene una explicación, eso lo entiendo; y lo más complicado es todo aquello que ni en palabras es posible resumirlo...Claramente me hallo en frente de un precipicio por el cual ya ha saltado la mitad de mi ser, y la otra mitad busca rehusarse.
Una presencia, una tranquila y simple, una de aquellas que no esperas que ocasione un solo tumbo en tus pasos...Llega. Esa manera tan atípica de que una persona llegue a mi vida para ser alguien que nunca pensé tener cerca. La mujer que nunca soñé, la mujer que nunca imaginé, una mujer que me tiene al borde de una simple pregunta que quiero no responder: ¿Por qué?
Hay una magia especial en la atracción que me amarra a ella, y no me entiendo aquí, no me entiendo sintiéndola, sólo se que existe y que no la controlo, pues de controlarla no podría arraigarme a las tantas ganas de besarla, de verla, de hallarla cerca, y de esa sensación tan extraña que me llena cuando simplemente dice "hola". Una llamada, un mensaje y esa casi simple forma de hacerme sentir diferente; eso es, eso es lo que no entiendo; y ésa es finalmente la pregunta…¿Qué es esto? 

No me quiero romper la cabeza pensando en las razones, porque no quiero crear una nueva razón para fijarme por fuera de esa sensación de cordura que trato de recuperar. Así que es simple como una pregunta de aquellas que no exigen pero que pueden permitirse pedir argumentos: “¿Por qué?”


Te hablo directamente a ti, Jeimy
¿Qué es lo que haces aquí ahora?
¿Para qué entras a este, que siendo tu blog, no es de importancia para ti?
¿Qué esperas encontrar?
¿Acaso un movimiento más de mi debilidad, acaso una prueba más de que solía morir por ti?

Me preguntaron recientemente porqué sé con certeza que me odias, respondí “Sólo lo sé”
Preciosa, yo abandoné por completo el sentido después de que me vi como un ser inexistente para ti, porque para ti no soy ni valgo nada. La certeza de haber sido alguien en tu vida es un simple recuerdo, porque estando así no me queda más que una duda inundada de razones que por más que quiera, ya no son válidas.
Soy lo que fui, y eso no cambiará en el tiempo, pues lo que soy es lo que me define como especial en mi propio pasado y para quienes viven en mi presente.

Así que aquí encontrarás todo aquello que fue, lo que esperé que fuera y lo que aún quisiera que fuese…Pues en ti niña hermosa, fue que descubrí que lo pequeño tiene fortaleza y que lo grande es posible ubicarlo en un espacio reducido pero infinito: el corazón.
Tengo lo mejor de ti y es por ello que lo escrito, escrito está. Las palabras no serán suprimidas ni de mi mente ni de mi alma y por lo tanto, quedarán plasmadas aquí y en cada una de las hojas que enjuguen letras del amor que existió por ti pero que debe morir porque la muerte acompaña tu presencia y sin ella, ¿Cuál sería la razón de escribir?

Hay una mentira en tus labios, porque fui mientras nosotras fuimos, así que no me culpes por la demora, porque estuve presente como lo necesitaste y más allá de mis propias posibilidades.
¿Cuánto te amaría yo que al dejarte dejé lo mejor de mí a un lado?
Pregúntate eso mientras que yo en mi intento rotundo y definitivo de sacarte te evoco de vez en cuando para pensar en las posibilidades imposibles de retomar ese viaje infinito acompañada de tu vuelo incondicional…El vuelo que te falló y que decidiste terminar.

Me odias porque deseas olvidarme…Supongo entonces que no te debo un escrito más, así que mientras no lo merezcas, no lo vuelvas a buscar.

Siempre habrán palabras en mí para ti, pero de mis dedos no fluirán, de mi boca no saldrán.
Si volvieras, si estuvieras, si recuperaras la majestuosa esencia que te llenaba, si no temieras a ser débil, si no creyeras en la trivialidad del ser…Si existieras de nuevo bajo tu propio nombre…Así te ganarías mis palabras.

Un intento de despedida

ESPECIALMENTE ESCRITO PARA LA MUJER DE MI VIDA, DE MIS SUEÑOS Y POR DEMÁS, DE MIS PALABRAS. NO PUEDO DECIR SIMPLEMENTE ADIÓS.
…SI ALGÚN DÍA VIENES, LÉELO…

Me prohibieron hablar de ti, pensarte o hacerte parte de lo que soy; es irónico tratar de obedecer eso, pues no importa si lo prohíben, la existencia de un tabú no hace que el subyugado deje de existir.
Quizás sea lo último que escriba, no lo sé, a veces no puedo evitar sentarme y simplemente decirme a mí misma miles de cosas que provienen de ti para plasmarlas, no importándome mucho si algún día llegaras a leerlas o no.

Sabes? Todo el mundo me ha dicho recientemente que no debo hablar de ti, es incluso una orden directa de mi psicóloga; al parecer hay una extraña fijación entre dejar de hablar de ti y mejorar mi estado mental, y es mucho más extraño pensar que es por eso que estoy perdiendo el poquito de cordura que me quedaba. Pero por hoy, debía escribir algo, porque si te voy a olvidar no quiero dejar que el último rasgo de mis escritos esté lleno de un vacío que no coincide con lo que en realidad siento. Algo ha quedado más que claro últimamente y es una afirmación que provino de ti el 3 de agosto del 2007, no soy capaz de odiar, dijiste que es porque tengo un corazón muy grande…Pero entonces no entiendo porqué me odias…O mejor, si lo entiendo, me tenías que odiar para olvidarte de mí. Esto es lo que puedo escribir ahora; pero recuerda que mis palabras no son ni serán nunca próximas a lo que no digo, pues es lo que no digo lo que en el corazón se guarda, y si allí permanece es porque no es justo convertirlo en palabras.

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Este es mi último suspiro, y lo encierro en el baúl de lo último para que sea tan infinito como cuando me dijiste “Te amo”. No es, sin embargo, el último que existirá pues de mi boca saldrán uno tras otro segundo a segundo intentando arrancarte del pecho al salir. Sin saber que al tratar de arrancarte es que te quedas, pues olvidándote es que te recuerdo porque de mí eres lo mejor y lo mejor me dejaste de ti.
Quizás me odias, no lo sé, tus últimas palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza dejándome mucho que odiar de mí misma, tanto así que no puedo odiarte. Las preguntas, esas de siempre sembradas en mi cabeza recibiendo luz del Sol y agua salada de mis ojos, siguen creciendo y se estacionan aquí, golpearlas no las saca y tampoco me asesina…Y qué tanto sería morir ahora…

Quería escribir de ti, de las ganas de verte y de encontrar en ti una sonrisa, una mirada amable, un corazón abierto, unos brazos extendidos, unas palabras de aliento, unos ojos al descubierto y un alma bondadosa…
Quería escribir del pasado, de cuando hacíamos el amor de forma casi estúpida porque no sabíamos ni donde apuntar con los dedos o la lengua, pero teníamos bastante claro que nos deseábamos desde la pasión hasta el placer…Nos faltó descubrir más de lo que ocultábamos entre ropas, pero extrañaré cada tarde, cada gesto, cada caricia, cada mirada, cada gemido, cada silencio, todo lo que justo ahora me recorre el cuerpo en escalofrío y me hace temerle a no tenerte más, porque te deseo…
Quería escribir de las tardes compartidas, de tenerte tendida en mi cama abrazada a tu cintura, con los ojos al descubierto mientras miraba los tuyos; o totalmente perdidos cuando los cerraba para abrir los telones de un beso suave de tus labios húmedos y dulces, el sabor característico de tu saliva y tu aliento en mi boca; la ternura que dedo por dedo me gustaba compartirle a tu rostro sencillo de mirada tranquila y abrasadora. Como me gustaba mirarte…Como me gustaba besarte…Como me gustaba amarte…
Quería escribir de las risas, aquellas que sin querer me compartías aún teniendo rabia o tristeza metida entre los ojos…Porque me alegrabas el día desde que te veía a lo lejos, hasta que de cerca escuchaba tu corazón. Recuerdo los encuentros furtivos, tu sonrisa que a lo lejos se encendía y me ponía los nervios de punta; no podía creer que me amaras, no podía creer que eras mía, no podía creer que te estuvieras acercando precisamente hacia mí aún cuando habían miles de personas más alrededor…Pero ibas por mí, esa sonrisa era por mí y para mí, ese beso robado era para mí, ese abrazo era para mí…Ese amor, ese amor era todo mío…
Quería escribir de las lágrimas que provoqué, o las que enjugué…O las que provoqué para enjugar después…Te ves maravillosa cuando lloras, no porque me guste verte llorar, sino por tus ojos que encierran la ternura más grande del mundo, tus manos que se vuelven débiles y tus besos que se van volviendo frágiles pero irrompibles…
Quería escribir de tus enojos, porque hacen de ti una escultura maravillosa; porque dejan salir todo lo que es tuyo, hacen sentir la mujer que eres, hacen sentir ganas de amarte aún más, hacen ganas de pegar en tus labios un beso forzado que derrita el hielo del momento, hacen sentir un placer nacido sin tocarte una sola vez…Era inevitable desearte…Era inevitable concebirte así queriendo tenerte entregada a un éxtasis apasionado al que le temía, pero que terminaba por dominarme al son de tu mano, al son de tus dedos…
Quería escribir de ese par de noches que pude dormir a tu lado, abrazando tu espalda, acariciando tus brazos, hablando a tu oído, escuchando tu respiración profunda, ahogándome en ese mundo eterno que cubrías con tu cuerpo, enredándome en tu calor y en ese amor tan hermoso que sentía que de ti emanaba con sólo dormir, con sólo llamarme, con sólo abrazarme, con sólo estar allí, conmigo…

Quería escribir de ese AMOR, uno no egoísta sino incondicional, uno no sucio sino puro, uno no suspicaz sino inocente…Ódiame lo que quieras, odia nuestro pasado, odia ese amor que me tuviste, pero yo jamás lo haré.
Quería escribir de ti…y lo hice; porque a ti hermosa niña, sólo a ti es que le pertenecen estas palabras y las que no he escrito porque no hay cómo encontrarles una gramática especial…Pues el amor ciertamente no se entiende y nunca será necesario entenderlo.

No sé si aún te amo, y mis aspiraciones de responderme esa pregunta van más allá de mi capacidad de responderla. Hoy sé que la última vez que te vi mi mundo se vino abajo; que la última vez que te besé, me temblaron los labios y cada pequeña fibra de mi ser; que la última vez que hicimos el amor te deseé como nunca; que la última vez que te abracé me rompí por dentro; que la última vez que te acaricié me sonreíste;
Que la última vez que me amaste fui feliz…Eso lo pude escribir, pero las lágrimas que surgen al hacerlo son el grito interno de lo que he sido sin ti.

Perdona mis errores, por favor perdónalos y perdóname a mí, por ser esto, hacer esto…Y por no poder vivir sin ti.

Te extrañaré cada triste o feliz momento de esta vida que me resta, quizás te piense, quizás me ahogue de hacerlo…Quizás te olvide o muera intentándolo que es lo que tanto quisiera.

Dicen que de amor nadie muere,
¿Entonces por qué he muerto?

Era un amor para siempre,
Y quizás para siempre lo sea…

Yo puedo escribir muchas cosas mi niña, pero las palabras no son lo que siento.
Me han pedido que te olvide…Un intento más…Sólo uno más.
Cómo es que no encuentro más palabras para una despedida, cómo es que todo siempre se resume en lo mismo, cómo es que siempre son las mismas dos palabras en lugar de un adiós?

Te amo.

Como cambian…

 s5e06c4_00002195 Como cambian las cosas de fácil, y con qué facilidad aún más se tornan en contra de lo que más deseo…Las historias felices se reducen a recuerdos que apenas se pueden recuperar de esos espaciecitos de vacío que hay por dentro. Y hoy, en uno de esos días poco especiales estoy de nuevo en derrota, de nuevo perdida, de nuevo en medio de la nada, tan perdida como si nunca hubiese visitado el suelo; llorando hechos de historia y hechos de presente, llorando sucesos imposibles, tan utópicos como aquellos que responden a ti.
En medio de todas aquellas palabras que salían de quienes me conocían, en medio de las palabras que salían de tu boca, porque eras la razón de mis razones, de mis vuelos, de mis ganas y de mis sueños. Ahora estoy pisando precisamente el baldosín de la derrota, y no me muevo, y nada me mueve, y simplemente pertenezco a él. Por alguna razón, aún desconocida para mí,no respondo a nada que no sea tu voz, no respondo a nada que no provenga de ti, y me encierro en una profundidad de la que no me extrae nada, ni nadie.

Estar bien es ahora un contrato inválido con mi propia existencia, porque no soy yo, porque estoy saturada, porque estoy hecha humo y cenizas, porque sigo aquí rogando porque desaparezca un pasado que me persigue en cada ruta que piso; cargando culpas que yo misma he puesto en mis hombros, cargando deseos absurdos de retroceder el tiempo y ser yo de nuevo…Pierdo de mí todo cuanto me cedía orgullo, todo cuanto a ti te gustaba, todo cuanto era permanente para que fueras tú la testigo…Todo cuanto me hacía persona, todo cuanto me hacía valiosa, todo cuanto me hacía existir.
Fuiste mi amiga, la mejor que he podido tener y la más grande que he podido pedir; jamás soñé con esa presencia en mi vida, y es esa presencia la que ahora pido a gritos. Quizás no te llamo por saber cómo estás, sino por lo mucho que logras con sólo hablar. A veces pienso en la facilidad de las cosas, y en la dificultad de las mismas. Tan difícil que es alcanzar un pico máximo de felicidad, tan fácil es si hay alguien ahí para ti…Tan difícil es llenar tu vida y tan fácil es verla vacía por solo un momento multiplicado por días, meses, años.

Tan fácil hacías que fuera mi vida, y ahora…esto…

Ahora no puedo recurrir a ti por más que lo necesite, por más que sepa que entre lo que eres encontraría un poco de lo que solía ser; ya no encontraría consuelo, y de seguro jamás lo encontraré porque de esta transición quizás sea imposible ya salir. Me tropiezo, me caigo, y por más que caiga, nunca me levanto…
Recuerdo el momento exacto en el que te conocí, me hiciste ver más allá de Dios, me permitiste conocerle de cerca…No puedo dejar de comparar, no puedo dejar de llorar, y por más que lo intente, por más que quiero, por más que lucho, no puedo dejar de perder. Porque desde que te perdí a ti, por alguna razón lo perdí todo.

Siempre he querido que sepas tantas cosas, que las guardes, que las quieras tener en ti. Que sepas lo que eres para mí, el orgullo que representas, la admiración que en mí crece día a día por tu fascinante historia de vida…Quiero que sepas que te quiero, que por encima de todas las cosas te amo y aquí en mi corazón te guardas como lo más maravilloso que he ganado aún sin merecerlo. Sólo en eso puedo pensar cuando me siento perdida, sabes?
No porque sea bueno recordarlo, sino porque de cierta forma sé que hice algo bien, porque si te tuve es porque algo bueno debo significar para alguien tan grande como tú que lo llenas todo solo respirando.
Mis palabras, estas palabras, y esas palabras de siempre, no son en vano, son por lo que eres; y, eres hermosa, así como espero que sean hermosos los sueños que rodeen tu futuro para hacerlo tal cual lo imaginas, tal cual lo esperas, tal cual lo mereces.

Pienso en ti cuando estoy derrotada, no entiendo porqué…Pero sé que contigo me sentía invencible, y eso aún hoy me hace sentir –Al menos por un momento- Feliz.

Como cambian las cosas, como cambias tú, como cambio yo, y en el fondo…Es curioso ver como ciertas cosas, nunca cambian…

Tan fácil que era todo en tu abrazo
Prometiste que todo estaría bien…Lo prometiste

De petición a ruego

 alice-dana3 ¿Recuerdas cuando no se trataba de rogar sino de pedir? Cuando, no importando los días que transcurrieran, siempre había una razón para llamar, aparecer, escribir, o simplemente, seguir amando?
A veces no me basta con escribir, una parte de mí se rehúsa a conformarse son el sustituto más inadecuado de tu voz; porque, después de todo, no sé nada de ti, no sé cómo estás, dónde estás…Y de día en día, paso del pedir al rogar.
Amarte tanto esparce venenos en el aire, inyecta alcohol en mis venas y llena de espinas los pasillos. Amarte tanto es, no por poco, un infierno; y debería ser el paraíso en el que me estacioné cuando te conocí. Las noches no traen consigo las respuestas a mis preguntas, pero tampoco quisiera que me las diera a conocer; me vale más la cobardía, pues soy tan pusilánime como lo sería nuestro amor años atrás, cuando de la nada sacó las razones para dejar de existir; cuando de la nada simplemente se perdió en un vacío tan inmenso como el frío de infierno.
Y, ¿Quién dijo que el infierno quema?
Yo, en mi desdicha, en mi desgracia, en mi pobreza de espíritu y libertad he estado allí. Entro y salgo constantemente, pero una vez adentro, te acompaña ese frío que nace de tus llagas y se extiende a tu alma. Un frío que te hace implorar, rogar, sufrir, penar…Y volverte el protagonista de la tragedia de amor más simple de todas: Morir por no tenerlo.

Las palabras ahogan tanto que no sé qué escribir, probablemente ya todo está dicho, probablemente no existan palabras para ti, probablemente jamás seas testigo de todo esto; pero, no importa. Importa lo que pienso mientras lo escribo, lo que siento mientras miro al cielo, lo que me llena mientras dure un cigarro, lo que medito mientras camino, lo que enloquece mientras no duermo; importa lo que me grita el alma y el cuerpo, lo que sin decir escucho como si lo pintara en el aire que suspiro a suspiro me roba pensarte.
Importa lo que llevo adentro. Hoy no hay motivos para rogarte, no hay motivos para llamarte, han desaparecido por completo en esa niebla que desde tus ojos hasta los míos se dibuja. Tan espesa como tu indiferencia, pero aún tan blanca como mi esperanza. Así que hablemos de esperanza, hablemos de fortaleza, hablemos de ti y de mí, hablemos de una súplica…Una que existiría si tú existieras para mí:

Ambas hemos estado solas, tal vez sintiendo frío aún en la ausencia del viento contra nuestras ventanas. Ahora me está llenando el miedo, un miedo único e insuperable. Un miedo que sé que te llenó a ti una vez, cuando yo lo ignoraba para no caer en ser débil…Pero es que débil soy desde que te vi, y aún más, soy inútil sin ti.
He sido una tonta de muchas maneras, y todo comenzó con una separación tan absurda que sólo sería más absurdo el dejarte de amar precisamente ahora que más necesito de tu aliento, justo ahora que más quiero ser testigo de tu sueño y tu más hermosa realidad, justo ahora que le pertenezco por completo al deseo condescendiente de tu ser.
Pero, cambiaría mi vida, lo dejaría todo…Si tú, sólo si tú quisieras intentar amarme de nuevo.
Así que por favor, dame una oportunidad, una de escribirte de nuevo canciones, poesías, prosas o versos, una para hacerte posible de nuevo. Una para redimir todas aquellas cosas que hice, para levantar esa línea del tiempo y hacerla añicos, no con dolor sino con este amor recogido en rinconcitos, en espacios rotos, en lagunas profundas y pantanos ponzoñosos. Pues a ti te di mi corazón, te pertenece y te pertenecerá si tan solo me dejaras empezar desde ese siempre enclaustrado en el jamás de tu partida.
Si nos dejaras empezar…Si me dejaras amar…
No soy santa, sólo soy yo, aquí, escribiendo, un alguien más, un simple “ego”…Soy sólo una mujer que ha amado tanto como para morir por ello, tanto como para vivir de ello. Una mujer que logró tener la divinidad completa del cielo y la Tierra en sus manos. Yo te viví, en sueño y en realidad, en plenitud y en desdicha, en lo que amo y en lo que odio…Y porque te viví es que te pido de regreso.

Ahora, como siempre, estoy en mi día pidiendo constantemente ese perdón que jamás me ha llegado por la culpa que sostengo. Una pregunta continuamente denegada, una palabra jamás ofrecida, un perdón hecho trizas día tras día. Por favor, olvídalo, por favor regresa, por favor perdona, por favor…por favor, quédate conmigo.
Si sólo pudieras, por favor, dame otra oportunidad de escribirte, de tenerte, de darte mi amor, de estar contigo…
Si sólo pudieras, por favor…Déjame empezar de nuevo…
Mi niña, eres todo lo que tengo. No me dejes aquí así de nuevo… Te daría todo mi corazón, mi alma, mi vida y mi muerte (Sí, mi muerte), si sólo pudieras, si tan sólo quisieras…
Si le permitieras a mi corazón amarte de nuevo…

Por favor dame otra oportunidad de hacer de tu vida una canción…
De darte todo cuanto soy.
Y te daré mi corazón…
Si sólo quisieras empezar de nuevo…