Abandoné las letras cuando ellas me dejaron ir,...cuando escribir se había vuelto un mundano gusto, una trivialidad vencida,...El rechazo a la poesía fue más gustoso que haber caído poseída por la palabra. El límite del sentir traspasado con una espada firme y tierna...un nombre, una voz, unos ojos...sus ojos. Hablo de ella...y sin querer, no lo hago. Pues poesía y persona fueron el fértil remanso de mi paz...la paz...la única y añorada paz,...la que abandona las armas y los escudos,...la que se siembra en sí misma, en manos, cuerpo, alma y sonrisa. Pequeña fue mi paz, cubierta de piel morena y suave, de pupilas tan cercanas a mí como el café de la mañana, de la noche, y de la tarde fría.
Abandoné las letras cuando sobre mí surcó el viento y me elevó cual papiro delgado sobre la montaña, el mar, el delirio y el infierno.
No abandoné la poesía -sin embargo- se transformó ante mí,...mariposa de colores que se levantó,...ojos arriba, corazón surcando viento y eternidades. Ella, sin verso o prosa,...no inspiró, llenó,...y al irse...no vació, mató.
Abandoné las letras cuando ellas me dejaron ir,...y ahora, que escribir se ha vuelto un refugio, la palabra ha trazado el límite en el que no la puedo alcanzar,...sean estas -pues- emociones frágiles, rotas e inútiles...libres de poesía.
Hoy, no temo escribir,...porque cuando estás muerto...no le temes a nada.
Piano y violín
Piano y violín,...uno de ella, uno mío...y la melodía triste en mis oídos...ésa, sólo mía. Ambos detallan notas que se clavan una tras otra, con veneno salpicante, en mi alma, en mi pecho, y que como agujas irrumpen en mis ojos...ojos con dolor...Oh! Magnífico dolor! Parte mi corazón, mi esencia...desecha mi aire y pudre mis entrañas. No hay calma, y por unos minutos, no hay vida...es un reloj mi respiración...responde a la orden de la esclavitud. Manos atadas al delirio, a la deuda,...a la muerte tras la vida muda.
Magnífico dolor que se impregna en mi aura,...casi como un hálito de podredumbre...olor a ceniza, a soledad, a un infierno frío...a la agonizante y eterna soledad.
Piano y violín que cantan y tocan...que se viven y se rozan...delicadeza firme de lengua que con ponzoña se nutre de la mía...recorre cuerpo y lo que queda aún de vida...quema, arde y corta como la parca misma...se alimenta y bebe, come y de mí mastica...
Oh dolor! Oh muerte! Piano y violín, sábanas y cuerpos, inmóvil presente,...Calmen esas ansias, anhelos vacíos...necesidad de verle.
Muero tan lento,...Piano y violín,...silencio tan fuerte,...Piano y violín,...ella en mi mente,...Piano y violín...
Piano y violín,...y siempre la muerte.
Magnífico dolor que se impregna en mi aura,...casi como un hálito de podredumbre...olor a ceniza, a soledad, a un infierno frío...a la agonizante y eterna soledad.
Piano y violín que cantan y tocan...que se viven y se rozan...delicadeza firme de lengua que con ponzoña se nutre de la mía...recorre cuerpo y lo que queda aún de vida...quema, arde y corta como la parca misma...se alimenta y bebe, come y de mí mastica...
Oh dolor! Oh muerte! Piano y violín, sábanas y cuerpos, inmóvil presente,...Calmen esas ansias, anhelos vacíos...necesidad de verle.
Muero tan lento,...Piano y violín,...silencio tan fuerte,...Piano y violín,...ella en mi mente,...Piano y violín...
Piano y violín,...y siempre la muerte.
Quise decirle: actualmente eres tú mi sed y mi hambre. Pero lo sabe. Por eso me dijo lo de aceptar. Por eso dijo que yo debo aceptar su no darme nada...- A. Pizarnik
Se necesitan dos...
Para amar se necesitan dos. Si es uno no es amor, es des-amor, y si es des-amor, es dolor, pérdida, llanto, vigilia, quizás envidia, celos, y una maldita sonrisa, casi mueca, que grita "sacrificio!".
Y no es amar por amar, no es decirlo porque sí...es sentirlo, es llenarse, salpicar, ahogarse, que la palabra surja porque no hay más, porque toca decirlo, porque si no se dice es morir, es morderse, amarrarse, atarse, cohibirse, frenarse...no-ser.
Para amar se necesitan dos,...dos que arrastren, dos que empujen, dos que lloren, dos que ríen...no uno y luego el otro, no el otro para luego el uno...son los dos, juntos, con...por...a pesar de...
Son dos...y no cualquiera...son dos que creen, dos que sienten, dos que hablan -porque callarse es pecado- dos, siempre dos...nunca tres, menos cuatro...son dos. Sólo dos. Dos cuando no hay nadie más e incluso si hay otros...sólo dos.
Si no son dos...para qué otro? Si es uno, el otro está solo...si son tres, el otro está solo...y si está solo, para qué hablar de amor?
Eso no es amor...es un maldito infierno, multiplicado por dos, uno porque vos amás, y otro porque ella no...Es el frío, la noche, la vigilia, el insomnio, las uñas raídas, ese vaivén de las piernas, una lágrima que rueda, manos al rostro, cuerpo helado, vida inerte, inercia impía, eternidad presente, vacío, hueco, hielo, tiniebla, ceniza, tristeza, delirio, grito, silencio, infinito...infinito, infinito...tanto roto infinito...
Es estar despierta mientras ella duerme, es apenas respirar mientras ella vive...es ver como cada libra de tu peso choca contra el suelo y se rompe...es ver como cada segundo se pierde, no se puede recuperar, y mientras ella gana, ama, sigue olvida, besa, abraza, camina y alcanza...yo, pierdo.
Se necesitan dos...no aparecer sólo porque casi mueres, no besar sólo por si te pierdes...es quedarse, quemarse, ensuciarse, vivirse, cuidarse...
Son dos...
Y no es amar por amar, no es decirlo porque sí...es sentirlo, es llenarse, salpicar, ahogarse, que la palabra surja porque no hay más, porque toca decirlo, porque si no se dice es morir, es morderse, amarrarse, atarse, cohibirse, frenarse...no-ser.
Para amar se necesitan dos,...dos que arrastren, dos que empujen, dos que lloren, dos que ríen...no uno y luego el otro, no el otro para luego el uno...son los dos, juntos, con...por...a pesar de...
Son dos...y no cualquiera...son dos que creen, dos que sienten, dos que hablan -porque callarse es pecado- dos, siempre dos...nunca tres, menos cuatro...son dos. Sólo dos. Dos cuando no hay nadie más e incluso si hay otros...sólo dos.
Si no son dos...para qué otro? Si es uno, el otro está solo...si son tres, el otro está solo...y si está solo, para qué hablar de amor?
Eso no es amor...es un maldito infierno, multiplicado por dos, uno porque vos amás, y otro porque ella no...Es el frío, la noche, la vigilia, el insomnio, las uñas raídas, ese vaivén de las piernas, una lágrima que rueda, manos al rostro, cuerpo helado, vida inerte, inercia impía, eternidad presente, vacío, hueco, hielo, tiniebla, ceniza, tristeza, delirio, grito, silencio, infinito...infinito, infinito...tanto roto infinito...
Es estar despierta mientras ella duerme, es apenas respirar mientras ella vive...es ver como cada libra de tu peso choca contra el suelo y se rompe...es ver como cada segundo se pierde, no se puede recuperar, y mientras ella gana, ama, sigue olvida, besa, abraza, camina y alcanza...yo, pierdo.
Se necesitan dos...no aparecer sólo porque casi mueres, no besar sólo por si te pierdes...es quedarse, quemarse, ensuciarse, vivirse, cuidarse...
Son dos...
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