Camino,…me detengo, grito, paro, vuelvo y sigo y caigo…un día a día de remolinos en los que ni te hallás ni hallás a nadie. Sólo un nada que se ata a los árboles durante el otoño…y, así, el nada cae. Sensaciones de tristeza, muchas, de felicidad…pocas, pero con ese sabor a cafecito en la mañana que te despierta y te da cachetadas hasta que te reís. Pero no una risa normal,…una risa con ganas, de esas que ahogan, marcan, y siguen riendo. Así que la felicidad viene por gotitas, unas aquí, otras por allá…pero al final te mojás, poquito a poco, poco a poquito…pero te mojás. Es una balanza asimétrica, un día es un tanto más inclinado hacia un lado que al siguiente día, y, bueno…las cosas cambian. Las viceversas son bastante comunes, lo mismo que las excepciones. En realidad todo es poco común, y por eso mismo es que ser común no es tan común. Así que, felicidad y tristeza por igual…poco común. La una o la otra por sí mismas…poco común. Pero hey!!!! Buscamos más la risa que el llanto, aunque sea el llanto que el libera la fragilidad del alma…quizás no nos gusta ser frágiles. O quizás simplemente nos gusta ser más felices…Aunque por lo general ni siquiera notamos cuándo estamos felices.
Me deprimo, te derpimís, nos deprimimos…todos juntos entorno a una misma fogata con la que nos encandelillamos la mierda interna del alma. Y si sos feliz…no dura tanto, o sí? Sí, dirán algunos; No, dirán otros,…lo dije, todo es común, nada es común. Depende de lo que vos sos, de cómo vivís, de cómo te asís a lo bueno o a lo malo. De hecho…¿Qué es bueno y qué es malo? Moral…jodida moral. Ética, dicen “ellos”…ellos dicen, siempre. Y nadie sabe quiénes son. Alguien un día se levantó buscando leyes sociales y las conformó…”somos seres políticos”…somos la voz del pueblo y por tanto la ley de Dios…y si somos todo eso por qué será que lo que decimos no se ajusta a lo que “ellos dicen”?
El conflicto aquí es simple: “Vida”…al modo mío al tuyo, al del otro, al de los demás…Feliz, triste, callado o elocuente…esto es mundo para mundos. Somos un universo pequeñito buscando crecer y crecer a lo bien, a lo lleno, a lo feliz…pero lo que buscamos no es lo que deberíamos buscar…”Eso dicen ellos”.
Y si ellos saben tanto…por qué simplemente no nos empacan el manualcito en una maletita para conformarnos en ser felices sin tener que caer?
Simple!! Porque se supone que esto no es fácil…vivir no es sólo respirar, ojalá! Nah!! Se trata de caerse para poder continuar. Así que camino, grito, paro, vuelvo, sigo y caigo…ellos dicen…Pero esta de aquí soy yo. Un yo sin ellos…Una vida según lo que YO digo!
Ellos y yo
Espantapájaros
Que si bien o que si no!!! Te informo que no! Que mi casa está vacía y sólo me responde el espantapájaros en mi cabeza…ese esperpento que dibujaste y al que le diste vida para que no me sintiera más, para que ya ni respirara, para que no me mantuviera de pie, o acostada o arrodillada…Para que pensara que más allá de aquí no estoy en nada, ni cerca ni lejos, sólo en nada. Y el miedo y la rabia y las ganas de morir, y la agonía y la ironía de en vida seguir…y para qué y por qué…si es que no hay mentiras que subyuguen al alma para que crea otra cosa mas que aquella que ya creyó con fe.
Y la esperanza…esposada en el rincón…que no la ves o qué? Es una calaverita más expulsada de mi alma, de mi vida, de mi aliento.
No soy yo…lo juro!! No todo lo que soy al menos…Soy un espanto del ayer. Una fiesta de los tiempos pasados que se sientan en mis esquinas a beber, a fumar, a comer, a reír…Soy un resumen de lo que fue huyendo de todo aquello de lo que será.
Hoy no existe el tiempo, no existe el mañana ni las ganas, no existe la posibilidad o el buen augurio. Soy oráculo de los malos tiempos, una resignación más entregada a lo negro, a lo oscuro…Soy la lujuria ausente en carne y presente en mente…deseando pasados prohibidos, deseando alegrías lejanas, pidiendo dichas ajenas…añorando, celosa…celosa.
Maldito espantapájaros!
Ya no es…
Y así…tiempo, espacio, vida, muerte…y después de todo, amor. Amores negados, silenciados, asesinados, sacrificados. La llama moribunda de una bienvenida que antes de terminarse ya rondaba las despedidas, las lágrimas, los miedos. El aire desvanecido, las tristezas acumuladas. Qué somos más que el tugurio de un amor que quiso ser y no fue? Qué somos sino somos la sombra de un ayer enmohecido, acabado y derrotado? Soy yo la tristeza, ésa que te grita y aún clama de noche, en silencio, entre redes y rejas, entre hierros y hielos…Soy yo la espada que asesina mi propia mente, mi propia vida, mi esencia…mi cruz.
Y no soy…no soy sin lo que era. No dejo de ser tampoco porque no seamos…Pero ser no es tan fácil como solía ser…Ahora es un ser que llora, que gime…que no es…ha dejado de ser.
Y el amor…el amor ya no es amor, es furia, es rabia. El amor acabó…empieza…no termina. Es vacío…es estúpido
Estúpido amor…enamorado.
¡No más!
Sé que el dolor no es específico…en todos hay una porción de llanto, tristeza,…dolor.
Hoy quisiera ser inmune, quisiera que todos lo fuéramos…que nuestra piel, ojos, boca, alma no tocarán la oscuridad, no se vieran envueltas en cicatrices sino en sonrisas…Que el amor no doliera para ser amor…que estuviésemos donde nos aman y no donde amamos amar…Que se abriera un llanto definitivo que golpeara el suelo tan duro como para romperlo y crear un nuevo mundo bajo nuestros pies. Un mundo vivo, feliz, radiante…sublime.
Lo que queda siempre es un cariño muerto, uno que no pides…pero que pide desde adentro, que se ahoga, que gime, que llora, que sufre,…que no es porque hay alguien que no está. Lo abrazos quedaron cancelados justo donde empiezan los dedos…los besos congelados en medio de la garganta…Pero es algo que no pediste…que jamás pedirías porque sabes que en tu corazón el sentimiento no sirve…pero es mortal, lentamente mortal.
Culpables o no, estúpidas o no…hay almas que continúan solas, tristes, almas de lágrimas ensangrentadas que remojan las noches y los días…Escondiendo las razones para amar en el trasfondo de las razones para olvidar. Y la rabia…ésa que a veces quema reside pero no comanda…no mientras existe el pequeño trozo de pastel de esa última sonrisa, de esa última mirada…Y entonces sólo quieres olvidar…olvidar y ser olvidada, quemada en el pasado…mandada al ayer escoltada por la bruma…que no te vean, que no te escuchen, que no te sientan. Y ves esa sonrisa ajena en los labios que amaste, y no entiendes, no sabes…no hay paz. Debería existir la cura para amar…para no hacerlo si no es debido, si no corresponde…para no llorar, para no sufrir…para ser inmune.
Porque el dolor no es único, lo tiene ella, él, lo tienes tú, enrollado en las cobijas, inundado en el agua que bebes…colgando en tus recuerdos…
El dolor debería ser uno, sólo uno…Uno para aprender a llorar…Uno para aprender a decir “no más!”
…Porque está oscuro, porque no puedes escoger a quien amar…sólo te permites hacerlo si parece que todo está bien….Pero no lo pediste…y así como no pediste amar, no pediste que te doliera sentir…Eso tampoco lo escoges…
…Y eso, después de amar, es lo que mata…
Tatuajes
Lo que quedó impreso, clavado…Lo fresquito del alma remodelado, moldeando desde cero los instantes, llamándolos propios. Poniéndole un sello a los minutos…”inolvidable”…recordando que lo feliz no era antes tan feliz, que siempre había estado de algún modo la tristeza incrustada…Pero ahora las cosas eran diferentes…El vinito al aire, las canciones del silencio, la mirada ausente y presente…ausente del tiempo y del espacio…Presente más allá de todo, más allá de cualquier posibilidad, fija en todo aquello que estaba pero que podía ser más hermoso en lo paralelo de la imaginación…en lo grande del alma; entre aquellas posibilidades de ser a través de las sonrisas y sólo con sonrisas como tarjetas de presentación. Sí…lo fresquito del alma, del momento, de tu calidez en mi regazo, de tus manos en mis mejillas, de tu cuerpo cercano al mío…Del frío diluyéndose en los espacios cerrados del centímetro que separaba el querer, el buscar, el desear. Unos blue-jeans, una camiseta amarilla…un rostro hermoso plasmando un ser igual…Todo detrás, todo adentro, como contando cuentos, como esperando finales de esos que se roban las fantasías de tus noches a punta de sonrisas fuertes y nítidas, de escalofríos en el corazón, de esa muequita que haces cuando tomas juguito de limón…pero bebiendo algo dulce. Algo…algo como un beso.
Y por cada tatuaje nuevo, un beso antiguo, aquellos que se escaparon de tus labios hacia mis manos, mis brazos, mis hombros, mi cuello, mi rostro, mi boca…Por cada tatuaje una emoción,…por cada emoción una añoranza, añoranzas del pasado entre tronquitos y banquitas, entre frío mezclado a modo coctel con el verano que me pegabas en la piel a punta de besos, a punta de cariño y de ganas. Asomándonos entre caminos, hablando, cantando con un roce en mis manos, el de tu espalda, tu cintura, toda tu enmarcada entre dedos, colores, aromas y sabores…La naturaleza te ama, huele a ti, hueles a limpio, a verde, a lago, a pino, a fresquito…sí…! A fresquito…Hueles a luna de media tarde, a reloj inclinado, a almuerzo tardío…A una pregunta que no era pregunta sólo hasta que hiciste que lo fuera. El día huele a ti…así entre frío, lluvia y tardes conocidas…como llevando en recuento de cada minutito que me separa de ese justo instante en el que dijiste SÍ…como si la sonrisa no me hubiera bastado, como si tus manos no me hubieran buscado entre la oscuridad del calor que buscábamos, en medio del ruido, de la gente,…en medio de todo…
Lo tatuado…lo simple, lo diverso, lo sublime…lo encantador de tu abrazo, tu sonrisa, tu cariño…
Tu sí!