Así…

Como cuando lloras porque has perdido un amuleto o la más valiosa de las sonrisas…
Como cuando esperas ansiosamente el día pero ves la noche pasar en eternidades…
Como cuando ansías recordar una palabra o un gesto y sólo puedes recordar el momento…
Como cuando te encierras queriendo no ser encontrado y estás a la vista de cualquiera, excepto de quien quieres que te vea…
Como cuando estás rodeado de mundo, pero no de personas, de personas pero no de esa persona…de su presencia y su sabor…
Como cuando te pierdes en las tinieblas de tu cuarto buscando luces cercanas pero sólo percibes la nada…
Como cuando cierras los ojos esperando que cambie un instante y los abres para seguir encontrando el mismo infierno al que tanto le temes…
Como cuando de acurrucas en tu cama queriendo esconderte del frío, pero resulta que lo tienes clavado en tus huesos, y duele…
Como cuando no hay más lugares para estar sino ese rincón que detestas porque te deja solo…
Como cuando no hay hacia donde correr porque las direcciones te aseguran que no hay mejor lugar que tu propia soledad…Y la odias…
Como cuando cada segundo se troca con el anterior invocando cada pasado posible para volverte loco…
Como cuando te despiertas en la noche deseando estar con ella, o al menos te llena la necesidad de que se despierte pensando en ti…
Como cuando la envidia te invade porque quieres algo más que te ha sido prohibido…
Como cuando se acaba tu bebida favorita y no hay más, incluso no la probaste, no era para ti…
Como cuando de la nada alguien te llena la cabeza, el corazón y las ganas…Pero no está…
Como cuando lloras por haber perdido algo estúpido pero no entiendes porqué te duele…
Como cuando te caes y te das cuenta de que no eres capaz de ponerte de pie simplemente porque no hay razones para hacerlo…
Como cuando tomas la mano de alguien queriendo sostenerla por el resto del camino, pero te das cuenta de que ese camino no duraba mas que unos cuantos segundos…
Como cuando sientes el peso de tu alma tendida en tus brazos porque ya por dentro no eres capaz de llevarla…
Como cuando te tocas los labios buscando una sensación que te haga recordar que estás vivo, pero no la encuentras…
Como cuando abrazas el aire queriendo enviar en él todo el cariño posible hacia la presencia que tanto ansías…pero el aire se escapa de tus manos…
Como cuando te sientes desnudo en pleno invierno aún cuando el calor es insoportable…No sientes el calor, no te toca…
Como cuando viras tu cabeza hacia un instante y resulta que sólo era eso, un instante, un efímero lugar en el tiempo…
Como cuando te aferras patéticamente a tu almohada porque necesitas sentirle cerca, pero no llega su tibia presencia…
Como cuando extiendes tu corazón, lo abres, lo entregas…Como cuando intentas y no puedes…Como cuando te llenas de imposibles…Como cuando te rompes por dentro…Como cuando estás sola como yo, ahora, queriéndote aquí conmigo…

Así, con ese sentimiento de “inevitables circunstancias”…Así, sin poder evitar sentirme incompleta…Así, como queriéndote tener…Y tú tan lejos como imposible.
Así, como cuando resbalas y caes…Y mientras caes pierdes lo que llevabas contigo…Sólo que no llevaba nada. Así, cayendo sin parar, en ese infinito vacío de que tu corazón se agite inquietamente por el abrazo de una mentira…Y tú tan lejos como imposible…
Así, queriéndote sacar de adentro, queriendo no extrañarte, queriendo no pensarte, queriendo desaparecer por completo, queriendo olvidar…Y como tú, imposible…

Así…Como queriéndote cerca…Y tú tan lejos como imposible…

Qué triste…

Qué triste ha sido verla partir mientras en mi garganta se amarraban las ganas de llamarla de regreso y en mis pies y mis manos la necesidad de correr tras ella, sólo para escucharla hablar o para ver en sus ojos ese ingrediente casi adictivo que me clava en ellos.
Qué triste es pensar que una ilusión difícilmente puede ser real cuando la deseas tanto.
Y ahora me debato entre el orgullo y este dolor punzante de saber que quiero algo que no puedo tener. Saber que lo realmente complicado es debatirme entre el irme y el quedarme pero que no tengo el coraje de hacer lo uno o lo otro.
Qué triste es verme en un deseo irreal de tenerla cerca, de pintar con ella una ilusión y mantenerla…Triste es sentir sus besos en mi boca aún cuando debo borrarlos…Triste es pensar que todo se queda en una madrugada en la que se resume sólo una porción de lo mucho que podría y quisiera darle.
Qué triste es sentir este escalofrío de saber que existe, saber que es, pero que no está.

Qué triste ha sido verla partir mientras moría de ganas de retenerla conmigo ahora que está dentro de mí.
Qué triste saber que no había olvidado como llorar y que realmente no sé cómo olvidar.

Al filo de la realidad…

princesa pensativa b y n De repente me vi encontrando en tus ojos más de una respuesta sin tener en mi boca una sola pregunta. Me dejé llevar por la fascinación de un impulso que limitaba al norte con la estupidez y al sur con la necesidad, era casi factible que me equivocaría, era casi un error ya concebido. Quizás debí alejarme a tiempo para no ver colores en las ranuras negras de los hechos que se sucedieron uno tras otro hasta dejarme en medio de un huracán de conspiraciones contra mí que nacieron de mí misma.
La esperanza no es más que el nicho de todo aquello que no es posible, es el alimento de las utopías más hermosas, pero también, es la carne de la que roen las expectativas más falsas de todas…Permití alimentar una utopía que parecía ser factible, pero lo que es imposible siempre lo será…Los sueños sólo sueños son, se quedan en eso, no evolucionan, no se cortejan unos a otros, mueren después de ser destruidos en la caída inminente de un intento fallido…Y es justo allí donde por dentro se rompen las posibilidades, y con ellas, comienza esa muerte que es por partes, una muerte a pedacitos.
No sé que dije, no sé que hiciste, no sé cómo llegué a este punto, no sé cómo aclararme a mí misma…No sé cómo te encontré así, inevitablemente encantadora para mis ojos, y dentro de lo extraño, un poco sublime para mi corazón.

Es curioso sentir como lo maravilloso de un momento te ata tan fuerte como una vida entera, para luego sin preguntar, o sin llegar a premeditarlo, te suelta en medio de una estampida de sueños rotos, uno a uno imposibilitados, porque realmente no existía el hecho factible o la realidad detrás de tantas comodidades hechas a tu propio antojo. Me equivoqué, y me lastimé el alma al creerme capaz de entrar a tu vida…Se me olvidó que éramos dos, y que no necesitabas de mi presencia tanto como yo de la tuya. Esperé de la vida más de lo que me estaba ofreciendo y me cegué por un hecho que me envolvió entre distracciones de lo que realmente estaba por suceder.
Me levantaste, y no pensé que lo hicieras considerándote una realidad opuesta a la mía…Pero habiéndolo hecho, sólo queda decir “gracias”, porque los infortunios no son siempre tales, sino el comienzo de una nueva página escrita. Las personas de corazón aprendemos a escribir con sangre, pero es lo maravilloso de ser humana, que no temo lo peor cuando lo mejor está ante mis ojos. Te vi, y no me preocupé por nada más…
Me dejé envolver, me dejé llevar…Y ahora estoy al filo de la realidad…

¿Qué hacer?

A veces siento que quiero explotar con las muchas palabras que tengo para ti atoradas en la garganta…Otras veces quiero salir corriendo y esconderme un tiempo para que dejes de encontrarme siempre tan dispuesta a decirte lo poco que digo. Y, si me guío por tus palabras, me tiento a pensar que nada contigo es correcto, ni alejarme ni quedarme, ni ausentarme ni hacerme presente; creo una confusión de líneas paralelas que en ningún punto parecen llegar a la conclusión o a un remedio para esta situación. Explotar o sonrojarme y luego huir, esas parecen ser mis únicas opciones, pero no importando cual escoja parece que ninguna de ellas me va a llevar cerca de ti, que es en últimas lo que más quiero. No diré que tengo razones suficientes para querer semejante locura, pero quién dice que la locura no es la principal guía de los ciegos, y que las fortunas más grandes se obtienen al cerrar los ojos…Quisiera desaparecer por completo los recuerdos o las pocas pero presentes necesidades que tengo de ti, borrar el complemento absurdo que creo que de ti proviene, y no hablarme a mí misma acerca de la afinidad de los opuestos. Quizás sea una teoría factible para el magnetismo, pero no hay nada más que me aleje de ti ahora que esa misma hipótesis.
Es irónica la forma en la que discutimos, como si tuviéramos razones para hacerlo, como si nos debiéramos respuestas o explicaciones, y luego vienen esas escenas de bonito cortometraje en las que me metes para darme un par de cachetadas y descubrirme a mí misma de nuevo intentando llegar a ti sin hacer nada al respecto. Lo cierto es que no sé cómo hablar contigo, no sé qué decirte, y no sé qué esperar de ti; en este punto, tienes todas las respuestas en tus manos, y lo quieras o no, hay una persona que está a punto de enloquecer esperando que quieras hablar, esperando que seas capaz de ser sincera y directa, esperando que definas lo que piensas, lo que crees y lo que sientes…No puedo escudriñar dentro de ti por respuestas, eres la dueña única de tus palabras y hasta que no salgan de tu boca es imposible adivinarlas o darlas por sentado.
No quiero forzar mis fundamentos a que presionen tus circunstancias, pero la esperanza desespera cuando sabe que no tiene mucha cabida en una opción…Y si sé que es remota la oportunidad, si sé que tú lo sabes, porqué no simplemente me liberas de la expectativa y me dejas en silencio para hacerme ausente? ¿Por qué esperas tanto para decirme algo que ya sé? ¿Por qué no te pones en mi lugar, para que te des cuenta de que no hay nada más frustrante que estar así, esperando, sin nada más que tu petición de tiempo?

Lo que quiero

No quiero escribir nada de lo que no quiera decir, y más que decir no imaginas lo mucho que quisiera hacer en este momento, porque me llenan los deseos de correr en dirección tuya, quizás sin finalidades u objetivos, sólo con las ganas de verte y de mantener mi mirada fija en tus ojos para buscar en ellos un poco de lo que quiero encontrar.
No quiero entenderte, sé que es una aspiración imposible, pero sí quiero entender lo que pasa y mucho más necesito entender lo que piensas y saber todo aquello que no me dices sin justificar tu silencio. He esperado tus palabras buscando quizás que la distancia distorsione un poco de lo que siento…Pero es entonces, cuando estoy tratando de hallar un poco de tranquilidad para mi propio beneficio y siguiendo tus palabras, que apareces de nuevo y de la nada, buscando un momento de plática, una coincidencia o una forma de hablar conmigo. Sé que no puedo preguntar nada, sé que las cosas que podría decir si quisiera es mejor callarlas, pero entonces ninguna de las dos dice nada, y esa constante inquietud se aviva más u más con el tiempo confundiéndome y llenándome de expectativas que pueden, o no, ser falsas.

No estoy esperando nada de ti, y es lo que quiero que entiendas, pero lo mínimo que quiero de tu parte es un poco de honestidad, honestidad que recibes cuando me escuchas y que no he sentido de ti cuando me hablas. Tus palabras están escondiendo más de lo que puedo leer en tus silencios y no puedo recurrir a ningún otro medio que no sea tu propia voz para esclarecer las cosas.
Gracias a tu presencia mi vida ha recibido una luz diferente, una que no esperaba proviniera de esa voz que me dejó muda unos meses atrás, o de esa sonrisa que me hace feliz cuando toca tu rostro…Pero estás aquí, en mi vida, haciendo maravillas y desgracias, poniéndome a pensar y a desear, dejando de lado la razón para hacerme sentir de una manera limpia otra vez…Quizás de una manera loca porque no hay coherencias en esta atracción. Pero me gustas, y no decirlo es ir en contra de mi sinceridad aún cuando no me haya llevado a ningún buen lugar más que a extrañarte un poquito más cada día, y a buscarte en cada pequeño recuerdo que tengo de ti. Sabes que muero por besarte, y tienes más que claras las razones que tengo para buscar de nuevo un momento frente a ti…No sé que pasaría en un momento a solas contigo y tus ojos, contigo y tus manos, contigo y tus besos…Y el no saberlo me hace añorarlo cada vez más.
Sólo te quiero cerca, te quiero aquí, conmigo…