Voces oscuras hablan en la noche,...se tejen con cuchillos que alaban la muerte enredada en nudos y vacíos. La felicidad no existe, sino el amor infeliz que se filtra a través de la grieta que une la razón y la cordura. La voz se repite en cadencioso silencio. La oscuridad se cierne sobre mí, bautizando mi agonía,...
Estoy yo, mi sombra y las voces...el triste augurio de la soledad que engaña en rostros de ajena humanidad.
¿Cuántas veces puedo herirme pensando en ella?
¿Cuántas veces he de herirla de tanto pensarla?
El infierno se desata en mis dedos, en mi lengua,...en la letra que se escabulle y resuena,...el odio contemplado adentro de la intemperie,...un invierno que lava todo excepto lo que corroe,...moja e irrumpe,...sales que se despliegan en caravanas que celebran el cadente vacío, la oscuridad y el insomnio.Máscara que cubre mi alma pero que desenfunda el miedo y la duda,...ya jamás,...jamás.
Hablo de tiempo, no de pasado,...hablo de la lucha, no de la pérdida. Hablo de lo que brota, no de lo que se calla. Cada pétalo marchito, cada tallo deshecho,...cada partícula rota,...lava que emerge del suelo y atora el paso, el momento, la vida,...su sonrisa.
Pantallas que se dirigen hacia ella,...eterna, etérea, ubicua, perenne. Tiembla el reloj y se rompe,...una eternidad asecha mi casa, mi sueño,...su sueño, ajeno, olvidado, perdido,...
Lo que callan las almas, lo que gritan los cuerpos,...lejanía de la verdad, verdad inquieta, inquietud que basta,...
Basta!
Basta ya de ella.
Amnesia
No recuerdo sus besos,...su sabor,...su calor. Los recuerdan las masas, el mundo, las gentes y sus bocas,...Los recuerdan todos, todas,...yo no.
La carnosidad de su lengua, la textura,...la forma, ya no se imprime en mí,...ya no es tatuaje, amuleto o tótem. Es un olvido lento, con marcha constante, con el resumen de la amnesia un paso a la vez,...una eternidad al tiempo.
No la recuerdo yo,...la recuerdan ellas,...ella y sus otras ellas,...ellas y ella. Ahogadas en el éter de lo que de mí quedó...el susurro de la muerte crepitante en el oído....buscando ser escuchada, pero no recordada. Muerte del tiempo, muerte del pasado...muerte mía en ella,...en ella y sus vacíos,...en ella y lo que es, fue, y sería. Porque sería "todo" -margen de lo condenado- si mis muertes no me condenaran a la "nada".
Yo no la recuerdo...la recuerda el espectro, el espanto, la malicia y el odio embustero,...recuerda su boca la mentira,...esa que acaba y corroe,...ésa que de mí, se ha llevado hasta su nombre.
La carnosidad de su lengua, la textura,...la forma, ya no se imprime en mí,...ya no es tatuaje, amuleto o tótem. Es un olvido lento, con marcha constante, con el resumen de la amnesia un paso a la vez,...una eternidad al tiempo.
No la recuerdo yo,...la recuerdan ellas,...ella y sus otras ellas,...ellas y ella. Ahogadas en el éter de lo que de mí quedó...el susurro de la muerte crepitante en el oído....buscando ser escuchada, pero no recordada. Muerte del tiempo, muerte del pasado...muerte mía en ella,...en ella y sus vacíos,...en ella y lo que es, fue, y sería. Porque sería "todo" -margen de lo condenado- si mis muertes no me condenaran a la "nada".
Yo no la recuerdo...la recuerda el espectro, el espanto, la malicia y el odio embustero,...recuerda su boca la mentira,...esa que acaba y corroe,...ésa que de mí, se ha llevado hasta su nombre.
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