Sin saber nada de su vida, de sus muertes, de su vaivén y su sentir, sin conocerla,...sin re-conocerla,...sin encontrarla en los pasos que persigo,...sin tener la visión de quién la tiene, quién la sigue,...quién la ama...siento celos.
Me enoja el mundo, sus noches y el repetitivo día que cerca, no la tengo,...y de lejos, no la percibo. Es perseguir un fantasma, una sombra, un espectro que se aleja,...se aleja como si mi respiración lo espantara. Pero soy yo la que teme, la que tiembla, la que rompe su cabeza contra las paredes que rodean su utopía, mi utopía...nuestra utopía. La triste y solitaria posibilidad de alcanzarla es un haz de luz que apenas si veo, un sonido que casi no escucho, una gigantesca muralla que no puedo ya subir.
Extraño sus ojos tanto como podría extrañar las noches de descanso,...extraño su voz tanto como podría extrañar el aire, el agua,...o mi propia mortalidad.
Nada de mí la toca, o la roza,...soy el intento desafortunado de un amanecer,...un conato de ocaso,...
Lo simple se ha ido de mí, se fue con ella. Ahora todo es una formulación caótica,...deseos imposibles, y otra ella con ella...Otra ella mirándola,...Otra ella amándola...Y yo...yo soy otra sin ella, sin verla, amándola,...
A solas...

Hablando de mujeres...

Ella,...
Ella no es una mujer,...es la mujer. El compendio perfecto de cada momento vivido, el resumen de las horas, de los minutos, de los segundos,...de cada capítulo -corto o largo- de mi aventura.
Si pienso en un instante de magia, recibe su nomenclatura, letra por letra, y espacio tras espacio. Si pienso en la derrota, su nombre me persigue, vacío a vacío, tristeza tras tristeza,...El blanco y el negro en una comunión de tanta riqueza como el cosmos,...la nada y el todo en una ola que me ahoga de fantasías, libertades y sueños,...el vacío y lo profundo, y yo cayendo en su vórtice,...desgracias, cadenas y realidades.
Ella,...una flor blanca, única, tibia, tímidamente brillante,...infinitamente hermosa...el sinónimo de esa sensación que se integra al alma con el sonido del piano,...un violín, o su risa. La banda sonora perfecta a sus ojos, el silencio...
Cuánto la amo, y cuán grande es mi deseo de amarla aún más. Desconocerla para encontrarla y abrazar la oportunidad de amarla de nuevo,...en blanco,...en el más perfecto infinito que acapara su existir.
Quisiera una musiquita suave que me hunda en este sentir, y llegar a vivirla tanto, tanto y tan de verdad, sin obnubilarla,...sin hacer tenue su presencia, sin matizarla...sólo vivirla, vivirla y amarla, como se aman a las grandes cosas, a las grandes presencias,...a las magias perfectas.
Permanecer y pertenecer en el infinito que nace de ella...
No es del todo buena, no es del todo hermosa, o del todo honesta,...no es lo que era, no del todo,...no del todo...entre suspiros lo repito y entre sollozos me aclaro...No es perfecta,...y eso,...esa sencillez en su existencia, esa calma,...cada pequeña cosa,...cada centímetro y sus recovecos,...cada rincón y sus ranuras,...cada particularidad,...cada ella, cada ella y sus universos, cada posibilidad...cada pequeño amor en mí, es un amor para ella.


Simpleza

Le dije que la amo,...a ella y a todo lo suyo. Que me gusta,...ella y todo lo suyo. Me dijo que miento,...podría valerme de mil palabras para contradecirla, de mil sentimientos. Pero quizá, sólo quizá, tiene razón. No amo todo de ella,...algo odio, algo repelo,...pero eso, también lo amo.
La vida y el tiempo la han cambiado,...a veces no la reconozco sino hasta que aparece la niña,...la minúscula princesa de sentires inacabados,...y entonces explota el amor y su vigilia.
Es un amor contaminado,...malditas circunstancias que afanaron la diferencia,...pero que han validado el coraje necesario para amarla a pesar de ser lo que ahora es.
Es un amor más allá del amor,...cuando trasciende una esencia a través del tiempo y del espacio,...Amo todo de ella, incluso los odios que tardíos llegan a mi puerta,...porque deja de ser perfecta, y entonces,...sólo entonces, puedo amarla como mortal, como humana, como un espejo de sí, pues soy, así como ella es de mí, el reflejo de los errores.
La mandaría a callar por decirme que no es cierto,...la podría insultar por renegar de mi sentir,...y eso le da la razón,...No amo todo, no gusto de todo,...y la oscura posibilidad de enfrentarme a ello, es (y sólo puedo decir esto) lo que reclama un amor que aún vive...Pues, -sólo yo cerca del entendimiento- amo de ella lo que no conozco, lo que no amo, lo que detesto, lo que aborrezco, porque yace cobijado por el anhelo incesante, malhumorado, triste y pesaroso de poder amarla por completo.
Apoyo mi moción, capitán y juez,...amo de ella lo que no amo, por creer en la posibilidad de amarlo.
Así pues, es el amor, en una sola esperanza, pasado, presente y futuro,...y está en todas las cosas, incluso en el dolor o el disgusto,...en la sonrisa o en el llanto,...he ahí el amor, aún intacto.
Existe una ceremonia demasiado pura, en esto de amarle. En esta pseudo tragedia de sonreír y pensarla,...antagónicas referencias. En esto de escucharla cerca,...de verla aquí,...En esta manía mía de encogerme de hombros cuando la recuerdo.
Es ciertamente ceremonioso...un poco de indulto a los intentos,...y unos cuantos insultos a los pretextos.
Estaríamos juntos y con libros, y tibios en la cama, juntos por la noche con las ventanas abiertas y las estrellas brillando...
E. HEMINGWAY. París era una fiesta.